Una convergencia compleja entre lo humano y lo computacional
En los últimos años, hemos presenciado una transformación vertiginosa en el campo de la inteligencia artificial. Sistemas de aprendizaje automático, modelos de lenguaje natural y redes neuronales profundas están revolucionando diversas disciplinas. Pero, ¿qué sucede cuando intersectamos estos avances tecnológicos con una de las disciplinas más complejas del saber humano: el psicoanálisis?
Esta pregunta no es ociosa. En la era digital,
tanto clínicos como investigadores se cuestionan cómo la IA podría
complementar, o quizás transformar, la práctica psicoanalítica. Es un terreno
fértil pero también delicado, donde la promesa de eficiencia choca con la
esencia irreductible de lo humano.
